Sede Vacante
Introduccion
A la muerte de Pío XII, el último de los Papas, ocurrida en Octubre de 1958, la Iglesia Católica entra y permanece hasta el día de hoy en el período que nosotros conocemos como SEDE VACANTE. Estado que es contemplado para toda la historia a la muerte de los verdaderos sucesores de San Pedro.
Con este hecho la historia de la Iglesia entra en uno de los momentos más críticos de su historia, máxime cuando vemos que dicha vacancia se prolonga por mas de 50 años.
Después de las “reformas” del “Vaticano II (1962 al 65), convocado por Juan XXIII y concluido por Paulo VI, en el mundo se sucitó una gran reacción en oposición a dichas reformas. Al principio fue aquí y allá, mas posteriormente terminaron prevaleciendo dos líneas claramente.
Estas líneas son la Línea Thuc y la Linea Lefebvre. La Línea que encabezara el Arzobispo Ngo Dinh Thuc, aunque no exenta de personas que aún dentro de ella tratan de denigrarla, es donde se encuentra la verdadera Iglesia Católica; entanto que en la Linea que fundara Lefebvre es el caballito de Troya dentro de la reacción de miles de personas en contra de lo propuesto por el “concilio”.
Esta segunda reacción (la de la línea Lefebvre) es la que en el presente libro nos proponemos estudiar, para dar después lugar a la línea donde se asegura la sucesión de la Iglesia católica, en un próximo libro (la línea Thuc) y la cual el enemigo hace sus esfuerzos por borrar.
El lector encontrará en este documento una exposición muy objetiva de los hechos desarrollada a fuer de mucha lógica y sin ningún ánimo de ofender a nadie sino con el simple objetivo de esclarecer la verdad. Podrá el lector ver claramente todas las tácticas que el enemigo desempeña para lograr la consecusión de sus fines. Además en cada una de sus páginas constatará que quien esto escribe está muy bien documentado y además que siempre se apega a las leyes de la Iglesia manifestadas en sus canones y que jamás se aparta de lo establecido por la Iglesia misma. Al ir exponiendo una después de otra, las tácticas que el enemigo emplea, tales como la actitud de Lefebvre en engañar al Obispo que supuestamente aprobó su Fraternidad, que valga decir, después de ser una asociación piadosa la llaman "sacerdotal" e "internacional"; la manera cómo se presenta ante sus seguidores con una prudencia primero subjetiva y luego objetiva; o la forma de decir que es dudoso asistir a la Misa Nueva, cuando es evidente que es pecaminoso; o la ambigüedad de sus razonamientos con respecto a las autoridades del “ Vaticano “ hasta llegar el autor a la conclusión que por su misma boca y declaraciones deja de manifiesto que el mismo Lefebvre es parte de la conjura fraguada en contra de la Iglesia católica (ver páginas 34 y 35). Esto sin citar la situación de su sacerdocio y su episcopado que se encuentra también en duda. Y sin citar además, que el padre de Lefebvre murió en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.
Al llegar a este punto es muy probable que el lector se pregunte: ¿Cuál es la importancia de estos hechos si Lefebvre ya ha muerto? Es verdad que ya ha sido juzgado por Dios pero ha dejado una obra muy grande, tan grade cuanto la ha dejado crecer el enemigo para sus propios planes. Mas esta obra ya está por entregar al enemigo a todos los incautos que ha congregado, si no es que ya lo hizo. Pero la verdadera importancia de este documento radica en lo siguiente: si Lefebvre y su Fraternidad fueron el caballito de Troya puesto entre aquellos que debía provocar la reacción y controlarla, una vez logrado, esto ya no tiene razón de ser. Por otro lado, no hay que olvidar que de las filas de dicha fraternidad han “desertado” muchos, con medios económicos fuertes y que se han colocado ellos mismos en la Linea Thuc, línea que antes ellos mismos atacaban y que ahora defienden.
Los que sostienen La Vacancia de la Sede ( Línea Thuc), desde siempre les ha quedado muy claro, por cualquier lado que se mire, que ni Lefebvre, ni su Fraternidad, ni los que han desertado de ella son de ninguna manera los que mantienen la fe católica. Hablando de los que han abandonado a la fraternidad para unirse a la línea Thuc, estos mismos, lo quieran o no, si los examinamos detenidamente, aplican exactamente lo mismo que vieron practicar a su maestro, es decir buscan justificación para sus posiciones, muchos de ellos llegaron al “episcopado”, se han constituido ellos mismo maestros en jefe, hacen un apostolado mundial, no respetan a los que han mantenido siempre firmemente en la línea del Arzobispo Ngo Dinh Thuc, Ninguno de ellos se ha sometido , así como suena , a los legítimos pastores y si lo han hecho es de forma aparente, en cuanto logran lo que querían fundaron su propio grupo, constituyen Seminarios internacionales, despliegan un apostolado muy ostentoso y supuestamente católico. La lectura de este documento es importancia por estos y muchos motivos semejantes.
Como consecuencia, el católico de buena fe ha sido engañado y tristemente ha caído en sus patrañas. A menudo se escucha decir que lo importante son los sacramentos, cuando justamente esta en duda el sacerdocio de Lefebvre y de su Fraternidad y de todos aquellos que han salido de allí. El católico de buena fe debería tomar una posición seria, no sentimental, con respecto a lo que aquí se le presenta. En primer lugar no le es licito recibir ningún sacramento de los que no son católicos por más que se ostenten como tales, debería retirar todo su apoyo sea el de su presencia física como los medios económicos que quizá les brinde y además debería además desenmascarar al enemigo, pues recuerden que se encuentra el juego la salvación de sus almas.
Es muy posible que se minimice lo que aquí presentamos, o que quizá se desprecie, pero, no te extrañe, es la táctica del enemigo cuando se ve descubierto, haz un examen serio y te rendirás cuenta cabal de lo que en esta pequeña introducción te presentamos.
Quizá, pues, nos encontremos ya en los momentos que menciona Nuestro Señor : “¿Cuando vuelva el Hijo del Hombre encontrará fe sobre la tierra?” o al menos en LA GRAN APOSTASÍA que menciona el Apóstol.
No desmayes pues, alma mía recuerda que el que perseverare hasta el fin ese será salvo y que sin la fe es imposible agradar a Dios. Entonces ruega insistentemente a Dios y estudia detenidamente la situación que estamos viviendo, la cual es muy dolorosa y que por ser honestos sólo admite una única respuesta: LA VACANCIA DE LA SEDE.