Devociones Marianas.


A Jesús por María.

Jesucristo fin ultimo de nuestras devociones.- Jesucristo, nuestro señor, debe ser el fin ultimo de nuestras devociones y nuestro único todo en toas las cosas (Ego sum via veritas et vita). Los cristianos no hemos de contentarnos con menos que con ser esclavos de Cristo (mancipia Christi) con esclavitud voluntaria; ya que antes del bautismo éramos esclavos del demonio y Jesucristo nos compró con su sangre. Además, el mismo Jesucristo tomó la forma de un esclavo por nuestro amor, y la Santísima Virgen se llamo esclava y vivió vida de esclava.
María puede ser el fin próximo de nuestras devociones.- María es la obra maestra del Todopoderoso, es el grande y maravilloso mundo de Dios, en el que ha ocultado a su Unigénito y, con Él, cuanto hay de más excelso y precioso (fecit mihi magna qui potens est), y en Ella Dios se encuentra mas magnifica y divinamente aposentado que en ningún otro lugar.


María es la Madre oculta (Alma Mater): Su atractivo mayor y más constante ha ido el ser desconocida de sí misma y de toda criatura; sus mismos padres no la conocían en toda su grandeza, y los Ángeles, unos a otros, se preguntaban: Quae est ista? María no hizo milagros durante su vida, por más que el Padre le hubiese concedido su poder; María apenas habló sin embargo de poseer la Sabiduría del Hijo; los Evangelístas y los Apóstoles dicen de Ella sólo lo necesario para hacer que Jesucristo fuese conocido. Y es que Dios se ha reservado para sí el conocimiento y posesión de María.


Es cierto que la tierra está llena de su gloria. ¡Cuantas iglesias y altares erigidos en su honor! ¡Cuantas órdenes religiosas, cofradías y congregaciones instituidas bajo alguna de sus advocaciones! ¡Cuántos reinos, provincias, diócesis y ciudades a Ella dedicados! ¡Que de oraciones, ternezas y suspiros a Ella dirigidos! Ni hay pecador, por endurecido que esté, que no tenga en Ella una chispa de confianza. Es verdad que, en lo más alto de los cielos, los Ángeles le ofrecen millones de veces su salutación, se prosternan ante Ella y le piden, por extraordinaria gracia, que les honre con alguno de sus mandatos. Y sin embargo, omnis gloria Fiiae Regis ab intus: su gloria no es conocida por las pequeñas criaturas que no pueden penetrar el secreto de los secretos del Rey, las bellezas, las grandezas y las excelencias de María, en el milagro de los milagros de la gracia de la naturaleza y de la gloria.


Esta es María y, por ser quien es, todo lo que conviene a Dios por su naturaleza, conviene a Ella por gracia (Quidquid Deo convenit per naturam, Mariae convenit per gratiam); de modo que, no teniendo ambos más que la misma voluntad y el mismo poder, tienen los mismos súbditos, servidores y esclavos. María es, pues, la reina y soberana del cielo y de la tierra; tiene tantos súbditos y esclavas como criaturas hay. Los hombres y el demonio han de tener esclavos voluntarios, pues hay tantos esclavos por necesidad y temor, ¿No tendrá María esclavos de amor que la han elegido por Reina y Soberana de sus corazones?


Nuestra bajeza y consiguiente necesidad de María Mediadora para con Dios.- Nuestras mejores acciones suelen adolecer de alguna corrupción por el mal fondo que hay en nosotros. El pecado de nuestros primeros padres nos ha dejado el alma herida y predispuesta al mal; los pecados que actualmente cometemos, por más que están perdonados, han dejado en nuestra alma malas reliquias. Estando tan corrompida nuestra naturaleza, si sólo nos apoyamos en nuestros trabajos, industrias y preparaciones para llegar a Dios y agradecerle, ciertamente serian impuros todos nuestros actos.


Lo mas perfecto, pues, es no acercarnos a Dios por nosotros mismos, sin tomar un mediador, lo contrario es faltar a la humildad, es hacer menos caso del rey de reyes que de un príncipe de la tierra; es faltar al mandamiento de Cristo de negarnos, de morir a nosotros mismos todos los días.
Jesucristo es nuestro mediador de redención, y no debemos comparecer jamás delante de Dios Padre, sin ir a apoyados y revestidos de sus meritos. Más, si bien por su caridad infinita se ha hecho nuestro Mediador cerca de Dios Padre, El es Dios igual en todo a su Padre, el Santo de los santos, tan digno de respeto como su Padre. Necesitamos, pues, de un mediador con el Mediador y éste es María, la mismísima Madre de Jesús, constituida por determinación del Altísimo, mediadora de intercesión


El Padre ha llenado a María de todas sus gracias; el Hijo le ha comunicado sus meritos y virtudes, y le ha hecho tesorera de todo lo que su padre le ha dado en herencia; y el Espíritu Santo le ha comunicado sus dones inefables y la ha escogido como dispensadora de todo lo que posee; de manera que, por voluntad de Dios, Ella distribuye a quien quiere, todos los dones celestiales, y ninguno se da a los hombres, sin que pase por sus virginales manos.
María es nuestra madre buena y tierna; nada hay en Ella de austero y terrible; es bella y dulce como la Luna, y al verla, vemos nuestra propia naturaleza; es tan caritativa que no rechaza a ninguno de los que demandan su intercesión por más pecadores que sean; es tan poderosa, que Jesús es siempre vencido por las instancias de su amadísima Madre.


Concluyamos con los Santos Padres, que la devoción al Santísima Virgen es necesaria para la salvación, y no debe confundirse con las devociones a los Santos, como si se tratase de una supererogación. <<Seros devoto ¡oh Santísima Virgen!, dice San Juan Damasceno, es un arma de salvación, que Dios da a los que se quieren salvar. >>

LA VERDADERA DEVOCIÓN A MARIA.


Sentado lo que antecede, podemos añadir que la verdadera devoción consiste en <<darse todo entero, como esclavo, a María y a Jesús por Ella; y, además, en hacer todas las cosas por María, con María y para María. >> He aquí algunos fundamentos de esta afirmación.

1º.- Todos nuestros actos se dirigen a Dios.- No es posible concebir empleo mas relevante en la tierra que el servicio de Dios. Pues bien: el esclavo fiel da sin reserva a Jesús y María todos sus pensamientos, palabras, acciones y padecimientos; de modo que siempre se dirá con verdad que lo que hace, aun sin pensar en ello, es para Jesús y para María en virtud de su ofrenda absoluta, a menos que no se haya expresamente retractado. ¡Que consuelo!
 

2º.- Todos nuestros actos se dirigen a Dios, según el ejemplo de Jesucristo.- La sabiduría infinita no ha querido venir al mundo en la edad de un hombre perfecto, sino como débil y perfecto niño, dependiente de los cuidados y de la asistencia de su Santísima Madre; no ha hallado medio más perfecto y mas corto para glorificar a Dios, su Padre y para salvar a los hombres, que someterse en todo ala Santísima Virgen, no durante ocho, diez o quince años de su vida sino durante treinta años; y ha dado mas gloria a Dios, su Padre, en este tiempo de sumisión, que le hubiese dado empleando estos treinta años e hacer prodigios, en convertir a todos los hombres, por lo mismo que su Padre lo dispuso de ese modo. Ante un modelo tan visible ¿No seria insensatez esperar hallar un medio más perfecto y mas corto de glorificar a Dios que el de someterse a María? ¡Oh, cuan grandemente se glorifica a Dios sometiéndose a María, a ejemplo de Jesús!

3º.- Todos nuestros actos son purificados, embellecidos y hechos aceptos a Dios.- El esclavo fiel siente en su alma un profundo menosprecio, una gran desconfianza y detestación de sí mismo, y una completa confianza y un perfecto abandono en la Santísima Virgen, su Señora; ya que no puede apoyarse en sus disposiciones intenciones, meritos y buenas obras que no le pertenecen En cambio, como tal persona esta consagrada a María, también María se consagra a ella, purificando embelleciendo sus buenas obras y haciendo que su Hijo las acepte.
La purifica de toda inmundicia de amor propio, de todo lo que pueden tener de corrompido e imperfecto; ya que sus manos purísimas y fecundas purifican cuanto tocan.
Las embellece adornándolas con sus meritos y virtudes.
Hace que Jesús las acepte no mirando la procedencia del don sino que se lo presenta su Madre.
El Beato patentiza estos oficios de Maria con el lindísimo ejemplo de la manzana que un vasallo ofrece a su rey por manos de la reina; y a propósito de lo mismo dice San Fernando: <<Cuando queráis alguna cosa a Dios cuidad de ofrecérsela por las gratísimas y dignísimas manos de María, siempre que no queráis ser rechazados.


4º.- Todos nuestros actos proporcionan a Dios su mayor gloria posible.- María conoce perfectamente dónde está la mayor gloria de Dios. Luego en perfecto servidor de esta buena Señora, que está enteramente consagrado a Ella, puede afirmar seguramente que el valor de todas sus acciones, pensamientos y palabras se emplea en la mayor gloria de Dios. ¿Es posible hallar nada mas consolador para un alma que ame al Señor y que se propone más la gloria de los intereses de Dios que los suyos propios?
 

5º.- Conseguimos la unión con Dios de un modo fácil, corto, perfecto y seguro -Esta devoción a la Virgen Santísima es un camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Dios, que es la perfección cristiana. Es un camino fácil; por que es el que Jesús ha recorrido viniendo a nosotros, y en el que no se encuentra ningún tropiezo para llegar a Él. Es verdad que también se encuentran rudos combates que librar y dificultades que vencer; es verdad que los más fieles servidores de la Santísima Virgen, sus mayores favoritos reciben de Ella las gracias y favores del cielo más grandes que son las cruces, pero también se puede afirmar que son los más fieles servidores de María los que soportan estas cruces con mayor facilidad, merito y gloria, y que lo que detendría mil veces a otros, o les haría caer, no les detiene una sola vez, antes bien, les hace avanzar. Porque ésta buena Madre se coloca tan de cerca de todos los fieles servidores para alumbrarles en sus tinieblas y en sus dudas, para fortalecerles en sus temores, para sostenerles en sus batallas y en sus dificultades, que verdaderamente este camino virginal para hallar a Jesucristo es un camino de rosas; por que esta buena Madre endulza todas las cruces, que Ella les prepara, con la miel de su dulzura maternal y con la unción del puro amor.
Es un camino corto; ya sea porque en él no hay extravíos, ya sea porque por él se camina con mas gozo y facilidad, y, por tanto, con mas prontitud. <<El que honra a la Madre, dice el Espíritu Santo, hasta someterse a Ella, prontamente se hará rico. >>
Es un camino perfecto: pues que la divina María es la más perfecta y la más pura de todas las criaturas, y que Jesucristo, que vino perfectamente a nosotros, no tomó otro camino para su grande y admirable viaje. El Altísimo el incomprensible, el inaccesible, el que Es, ha descendido perfecta y admirablemente por María hasta nosotros, sin perder nada de su divinidad, de su santidad, de su majestad, sin cesar de ser en el tiempo Aquel que es por toda la eternidad; y por María debemos nosotros dejarnos conducir a Dios perfectamente, sin reserva alguna, sin temor de ser rechazados.
Es camino seguro: 1º Porque la practica de ésta devoción es tan antigua que no se pueden marcar sus principios. San Odilón, en 1040, ya la practico públicamente en Francia. El bienaventurado Marín, hermano del cardenal San Pedro Damiano, se hizo esclavo de María en 1036, y mereció a su muerte ser visitado por la Señora. El Beato Simón de Rojas, trinitario, en tiempo de Felipe III, propago la santa esclavitud en España y Alemania, y obtuvo de Gregorio XV grandes indulgencias para los que la abrasan. En el siglo XVII los padres Teatinos la establecieron en la Sicilia y la Saboya, y, el P. Estanislao Tanicio, S. J., la hizo admirablemente conocer en Polonia. En los escritos de M. Bordón y el P. Ríos, agustino, pueden leerse los nombres de los diferentes Papas que han aprobado esta practica de piedad, de los teólogos que la han examinado, de los príncipes, duques, cardenales y millares de personas que la han abrazado. El libro de San L. M. Grignion de Montfort, titulado la verdadera devoción a la Santísima Virgen, que es un compendio substancioso de la santa Esclavitud formaba parte de todos los escritos unidos al proceso de beatificación los cuales fueron exentos de error por decreto de 12 de mayo de 1853. En este libro del santo se inspiro nuestro santo padre S Pío X, según él mismo se complacía en reconocerlo, para escribir su encíclica Ad diem illum. La archicofradía de la Reina de los Corazones, que tiene por objeto practicar y difundir la doctrina del Santo, ha sido aprobada y enriquecida con privilegios e indulgencias por los Papas, especialmente por León XIII y San Pío X. Y finalmente, las recomendaciones de los congresos marianos de Friburgo, Roma y Einsideln, dan nueva seguridad a esta doctrina. Las declaraciones de este ultimo son tan explícitas que no deben omitirse, y son: Que los señores obispos y miembros del congreso traten de difundir la devoción a María, conforme el libro del Santo, que propagarán y explicarán; que el clero extienda entre los fieles la devoción al Santo con la perfecta consagración a Jesús por María; que los escritores católicos den a conocer y divulguen el referido libro; que la devoción a la Virgen, según el espíritu del Santo, debe considerarse como un asunto de capital importancia en el terreno pedagógico, el la familia, en la escuela y en las reuniones sociales. 2º Por que es propio de la Santísima Virgen conducirnos perfectamente a Jesucristo: Ya sea por las gracias que nos comunique a este efecto (Nemo cogitatione Dei repletar nisi per te), ya sea por el cuidado que María tendrá siempre de librarnos de las ilaciones y engaños del maligno espíritu (Sola cunctas haereses interemisti in universo mundo). Es pensamiento de un Santo que, así como la respiración es una señal de que el cuerpo no esta muerto, el pensar frecuentemente, el invocar amorosamente a María es una señal de que el alma no esta separada de Dios por el pecado.
Finalmente, el Santo pone de manifiesto las cuatro dichas propiedades de ésta devoción, valiéndose de aquella sabia de fabricar imágenes mediante un molde perfecto, que puede leerse en el <<Secreto. >>
 

6º.- Ejercitamos la caridad en el grado mas heroico y provechoso.- Esta devoción es una práctica eminente de la caridad, del amor al prójimo; pues que se le da por manos de María todo lo que se tiene de mas caro, que es el valor satisfactorio e impetratorio de todas las buenas obras, sin exceptuar el menor pensamiento bueno, ni el mas pequeño sufrimiento, y esto, sin temor de incurrir en vanidad.
La excelencia de esta practica se pone de relieve, si notamos que nuestras buenas obras reciben al pasar por las manos de maría un aumento de pureza, y por lo mismo, de merito y valor satisfactorio e impetratorio; por el cual motivo lo poco que se da por medio de La Santísima Virgen, sin propia voluntad, y por caridad desinteresada, llega a ser verdaderamente poderoso para aplacar la cólera de Dios y atraer su misericordia. Y sin convertir a un pecador o librar un alma del Purgatorio es mayor bien que el crear el cielo y la tierra, ¿no seria esto bastante para empeñar a abrasar esta devoción a todo hombre verdaderamente caritativo?