Duplex I classis
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Benedícta sit sancta Trínitas, atque indivísa únitas: confitébimur ei, quia fecit nobiscum misericórdiam suam. Ps. 8, 2 Dómine Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra! V. Glória Patri.
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Introitus Tob. 12, 6 Bendita sea la Santísima Trinidad, e indivisa unidad; alabémosla porque usó de misericordia con nosotros. * Señor, Señor nuestro ¡cuán admirable es tu nombre en toda la tierra!. Gloria...
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Oratio Omnípotens sempitérne Deus, qui dedísti fámulis tui in confessióne verae fidei, aeternae Trinitatis gloriam agnóscere, et in potentia majestátis adoráre unitátem: quaesumus: ut ejúsdem fídei firmitáte, ab omnibus semper muniamur advérsis. Per Dóminum...
Deinde commemoratio de Dominica prima post Pentecosten
Oratio Deus, in te esperántium fortitúdo, adesto propitius invocatiónibus nostris: et quia sine te nihil potest mortális infirmitas, presta auxílium gratiae tuae; ut in ensequéndis mandátis tuis, et voluntáte tibi et accióne placeamus. Per Dóminum.
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Oratio Dios omnipotente y eterno, que ofreciste a tus fieles que por la confesión de la verdadera fe conocieran la gloria de la Trinidad y adoran la unidad en el poder de la Majestad, rogámoste que por la firmeza de la misma fe, seamos siempre protegidos de todas las adversidades. Por Nuestro Señor Jesucristo.
Deinde commemoratio de Dominica prima post Pentecosten
Oratio Oh Dios fortaleza de los que en Ti esperan, oye propicio nuestros ruegos, y pues nada puede sin Ti la mortal flaqueza, danos el auxílio de Tu gracia, para que cumpliendo tus mandatos, te agrademos con la voluntad y con las obras. Por Nuestro Señor Jesucristo.
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Léctio Epístolae beáti Pauli Apóstoli ad Romanos Rom. 11, 32-36
Oaltitúdo divitiárum sapiéntiae Dei: quam incomprehensíbilia sunt judíca ejus, et investigábiles viae ejus! Quis enim cognóvit sensum Dómini? Aut quis consiliárius ejus fuit? Aut quis prior dedit illi, et rertribuéntur ei? Quóniam ex ipso, et per ipsum, et in ipso sunt ómnia: ipsit glória in saécula. Amen.
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Léctio Epístolae beáti Pauli Apóstoli ad Romanos Rom. 11, 32-36 ¡Oh profundidad de los tesoros de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprencibles son sus juicios, y cuán insondables sus caminos! Porque ¿Quién conoció los desigios del Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le dió a Él primero, para que le sea recompensado? Pues de Él, por Él y en Él existe todo. A Él glora por siempre. Amén.
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Graduale Dan. 3, 55-56 Benedíctus es, Dómine, qui intuéris abýssos, et sedes super Chérubim. V. Benedíctus es, Dómine, in firmaménto caeli, laudábilis in saécula.
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Graduale Dan. 3, 55-56 Bendito eres Señor, que penetras los abismos, y te sientas sobre Querubines. Bendito eres Señor, en el firmamento del cielo, y loable por todos los siglos.
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Allelúja, allelúja. V. Ibid., 52 Benedíctus es, Dómine, Deus patrum nostrum, et laudábilis in saécula. Allelúja.
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Allelúja, allelúja. V. Ibid., 52 Aleluya, aleluya. Bendito eres, Señor de nuestros padres; y loable por los siglos. Aleluya.
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Sequentia sancti Evangélii Secúndum Matthaeum Matth.28, 18-20
In illo témpore: dixit Jesus discípulis suis: Data ex mihi data omnis potéstas in caelo, et in terra. Euntes ergo docéte omnes gentes, baptizántes eós in nómine Patris, et Fillii, et Spíritus Sancti: docéntes eos sirvare omnia quaecúmque mandávi vobis. Et ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus, usque ad consimassiónis saeculi. Credo.
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Sequentia sancti Evangélii Secúndum Matthaeum Matth.28, 18-20 Dijo Jesús a sus discipulos: se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id pues, e instriud a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles a observar todo cuanto os he mandado. Y mirad que yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Credo.
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Offertorium Tob. 12, 6 Benedíctus Deus Pater, unigenitúsque Dei Fillius, Sanctus quoque Spíritus: quia fecit nobíscum misericórdiam suam.
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Offertorium Tob. 12, 6 Bendito sea Dios Padre y su Hijo unigénito, y también el Espíritu Santo, porque usó de misericordia con nosotros
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Secreta Sanctífica, quaésumus Dómine Deus noster, per tui sancti nóminis invocatiónem, hujus oblatiónis hostiam: et per eam nosmetípsos tibi pérfice munus aetérnum. Per Dóminum.
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Secreta Santifíca, rogámoste Señor Dios nuestro, por la invocación de tu santo nombre, esta hostia que te ofrecemos y, por ella, conviértenos para Ti en don eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.
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Communio Tob. 12, 6 Benedícimus Deum caeli, et coram ómnibus vivétibus confitébimur ei: quia fecit nobiscum misericórdiam suam.
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Communio Tob. 12, 6 Bendecimos al Dios del cielo, y alabámosle ante todos los vivientes, porque usó de su misericordia con nosotros.
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Postcommunio Prifíciat nobis ad salútem córporis et animae, Dómine Deus noster, hujus sacraménti suscéptio: et sempitérnae sanctae Trinitatis ejusdémque individuae unitátis conféssio. Per Dóminum.
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Postcommunio La persepción de este sacramento nos aproveche, Señor Dios nuestro, para salud del alma y cuerpo, así como la fe en la eterna y santa Trinidad, y en su indivisible unidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
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Postcommunio Pro Dominica Tantis, Dómine, repléti munéribus: praesta quaesumus; ut et salutária dona capiámus, et a tua numquam laude cessémus. Per Dóminum.
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Postcommunio Pro Dominica Llenos Señor con bienes tan soberanos, haz, te rogamos, que logremos los dones saludables y jamás secemos de alabarte. Por uestro Señor Jesucristo.
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EL AMOR ENTRE NOSOTROS Y LA TRINIDAD
El misterio de la Santísima Trinidad es la base de los demás misterios, porque sobre él, reposan el de la Encarnación y el de la redención, mas, por este mismo hecho, se oculta en las profundidades mas insondables. No cometamos, pues, la temeridad de escudriñarlo: Fortiora te ne scrutatus fueris. Rara anima, quae cum de illa divinitate loquatur, sciat quid loquatur. Contémonos con confesar humildemente nuestra fe a la Santísima Trinidad, y, con ocasión a la solemnidad, que está consagrada a honrarla, acometamos una empresa mas fácil: el amor de la Santísima Trinidad en nosotros, y nuestro amor a ella.
1. El amor de la Santísima Trinidad para con nosotros − El amor de la Santísima Trinidad para con nosotros ha de conmover profundamente nuestras almas, por razón de la grandeza, para con nosotros, inconmensurable, que lo caracteriza por su cualidad y su cantidad o diversidad, si se pueden emplear estos términos, inexactos en sí mismos, pero capaces de sugerir ideas exactas y precisas. La grandeza de cualidad de este amor está marcada por tres características siguientes: a) La condescendencia: Dios es infinito, nosotros somos finitos; Él es la perfección y la santidad, nosotros somos miseria y pecado. Sin embargo, Dios desde estas sublimes alturas, se inclina hacia los abismos de nuestra bajeza; b) La anticipación. La condescendencia de la Trinidad no esperó a que existiésemos, o que fuésemos capaces de darle las gracias; fue la primera en amarnos desde la eternidad: Deus prior dilixit nos. In caritáte perpetua dilexi te, adeo attraxi te miserans. Quis prior dedit illi, et retribuétur ei?; c) El tratarse de un amor gratuito; esta cualidad ya se echa de ver su anticipación; está confirmada por la impotencia en la que nos encontramos para equiparar nuestros méritos con el valor de los dones de Dios, cuyo precio, si lo consideramos en la persona del bienhechor, reviste algo de infinito, como el pecado, que si se considera en el Dios ofendido, adquiere una gravedad infinita. Por esta razón, los favores recibidos del divino Maestro reciben muy justamente el nombre de gracias, y por esta causa dijo nuestro Señor a sus apóstoles, después de haberlos colmado de privilegios excepcionales: Gratis accepistis, gratis date.
A esta grandeza de cualidad se añade la que hemos llamado grandeza de cantidad o de diversidad. Queremos significar con esto, que las tres divinas Personas, en su individualidad, añade el amor que se profesan entre sí. En nosotros, el Padre ama a todas las criaturas que sacó de la nada, pero también ama a los rescatados por el Hijo y a los templos del Espíritu Santo; el Hijo ama a las almas que ha arrancado de la esclavitud del demonio y del infierno, pero ama también en ellos a los hijos adoptivos de su Padre, a lo que son morada del Espíritu Santo; el Espíritu Santo ama a sus tabernáculos vivientes, pero a su vez, ama a la familia espiritual del Padre, y a los que forman la Iglesia, la esposa que el Hijo ha adquirido al precio de su sangre, quam acquisivit sanguine suo.
Un ángel hiere el corazón de Santa Teresa con el dardo del amor divino, y, a partir de este día, el alma de la reformadora del Carmelo eleva hacia Dios ardores de caridad mas intensos que antes. Las tres personas de la Trinidad divina ¿no nos hieren también con las flechas de su ternura? ¿cómo no hemos de amarlas cada vez más?.
2. Nuestro amor a la Santísima Trinidad − Si, la amamos, y la amaremos con un triple amor: amor de adoración, amor de gratitud y amor de glorificación. a) Amor de adoración. La adoración es el principal deber de la criatura para con su Creador, porque es el reconocimiento de la superioridad, de la excelencia y de la autoridad de Dios. Así nuestro Señor, que vino ala tierra para proclamar y hacer respetar los derechos de su Padre, que se confunden con los de la Santísima Trinidad, nos dice: Pater tales adoratores quaerit, qui adorent enim in spíritu et veritate. Y cuando el demonio quiere hacerse pasar por Dios ante Jesucristo, el único homenaje que le exige, porque es el esencial, es la adoración: Si cadens, adoraberis me. b) Amor de gratitud. Todo lo debemos a la Trinidad Santísima; nuestra creación, nuestra redención y nuestra santificación. Vere dignum et iustum est, æquum et salutare, nos tibi semper et ubique grátias ágere. Nuestro Señor, nuestro modelo, da, sin cesar, gracias a su Padre, aun antes de dirigirle sus súplicas, la conducta del Divino Maestro dicta nuestro deber. c) Amor de glorificación, es el tercer sentimiento que junto con los primeros encontramos en la misa y en el oficio de hoy: bajo una forma u otra, leemos continuamente estas palabras de la primera antífona de vísperas: Glória tibi Trínitas. Mas ¿cómo realizar esta glorificación, sino por la dignidad irreprochable de nuestra vida cristiana?
Conclusión − Una manera muy sencilla de honrar a la Santísima Trinidad consiste en hacer la señal de la Cruz con el espíritu de fe, de respeto y amor, y en hacerla, cuando se ofrezca la ocasión, con agua bendita, que deberíamos guardar con cuidado en nuestras casas. ¿No están con frecuencia desprovistas de ella?