Dominica Pentecostes

Duplex I classis cum Octava privilegiata I ordinis

Statio ad S. Petrum

 

La Estación de hoy se celebra en la Basílica Vaticana, en la cual antiguamente celebraba el Papa las primeras vísperas, las vigilias nocturnas y la misa. Conforme al rito romano de las mayores solemnidades del año, esta noche se tenía un doble oficio vigilar: uno en el hipogeo en donde se veneraba el arca sepulcral de San Pedro, y el segundo (que era el más solemne) en el altar mayor, donde los canónigos cantaban la primera lección, los cardenales la segunda y el Papa la tercera. Después de la misa coronaban al Pontífice con el regnum, y volvía a Letrán procesionalmente. La liturgia de hoy respira toda ella un aroma de exquisita fragancia mística, con la reiterada invocación al Espíritu Santo que llega a estallar en sublimes apóstrofes en la sin par Secuencia Veni, Sáncte Spíritus. Pidamos, pues, al Espíritu Santo sus celestiales dones para la eficacia de nuestro apostolado.

 

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Introitus     Sap. 1,7

Spíritus Dómini replévit orbem terrárum,  allelúja:   et  hoc quod cóntinet ómnia, sciéntiam habet vocis, allelúja, allelúja, allelúja. Ps. 67, 2 Exsúrgat Deus, et dissipéntur inimíci ejus: et fúgiant, qui odérunt eum, a fácie ejus. V. Glória Patri. Spíritus.

Introito     Sap. 1,7

El Espíritu del Señor llenó toda la tierra, aleluya; y Él, que todo lo contiene, conoce el significado de sus voces, aleluya, aleluya, aleluya. Ps. 67, 2 Levántese Dios, y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian. Gloria al padre. El Espíritu.

 

 

Colecta

Deus, qui hodiérna die corda fidélium Sancti Spíritus illustratióne docuísti: da nobis in eódem Spíritu recta sápere; et de ejus semper consolatióne gaudére. Per Dóminum... in unitáte ejúsdem.

 

 

Colecta

Oh Dios, que hoy iluminaste el corazón de tus fieles con la ilustración del Espíritu Santo, haz que, guiados del mismo Espíritu, gustemos lo que es recto y gocemos siempre de su consuelo. Por nuestro Señor Jesucristo. en unión del mismo Espíritu.

 

Léctio Actuum Apostolórum

Act. 2, 1-11

Cum compleréntur dies Pentecóstes, erant omnes discípuli páriter in eódem loco: et factus est repénte de cælo sonus, tamquam adveniéntis spíritus veheméntis: et replévit totam domum ubi erant sedéntes. Et apparuérunt illis dispertítæ linguæ tamquam ignis, sedítque supra síngulos eórum: et repléti sunt omnes Spíritu Sancto, et coepérunt loqui váriis linguis, prout Spíritus Sanctus dabat éloqui illis. Erant autem in Jerúsalem habitántes Judæi, viri religiósi ex omni natióne, quæ sub cælo est. Facta autem hac voce, convénit multitúdo, et mente confúsa est, quóniam audiébat unusquísque lingua sua illos loquéntes. Stupébant autem omnes, et mirabántur, dicéntes: Nonne ecce omnes isti, qui loquúntur, Galilæi sunt? Et quómodo nos audívimus unusquísque linguam nostram, in qua nati sumus? Parthi, et Medi, et Ælamítæ, et qui hábitant Mesopotámiam, Judæam, et Cappadóciam, Pontum, et Asiam, Phrýgiam, et Pamphýliam, Ægýptum, et partes Líbyæ, quæ est circa Cyrénen, et ádvenæ Románi, Judæi quoque, et Prosélyti, Cretes, et Arabes: audívimus eos loquéntes nostris linguis magnália Dei.

 

Allelúja, allelúja. V. Ps. 103, 30 Emítte Spíritum tuum, et creabúntur: et renovábis fáciem terræ. Allelúja. (Hic genuflectitur) V. Veni, Sáncte Spíritus, reple tuórum corda fidélium: et tui amóris in eis ignem accénde.

 

Léctio Actuum Apostolórum

Act. 2, 1-11

Al cumplirse los cincuenta días, estaban todos los discípulos juntos en un mismo lugar y de pronto vino del cielo un ruido, como de viento impetuoso que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Al mismo tiempo aparecieron unas como lenguas de fuego, que se repartieron y pusieron  sobre cada uno de ellos. Y quedaron llenos todos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar varias lenguas según el Espíritu Santo les dictaba. Había a la sazón en Jerusalén judíos piadosos de todas las naciones del mundo. Divulgado el caso, acudió gran gentío y quedaron atónitos al ver que cada uno oía hablar su propia lengua. Así pasmados todos y maravillados, decían: ¿No son galileos esos que hablan? Pues ¿cómo les oímos cada cual hablar nuestra lengua nativa? Partos, medos, elamitas, los moradores de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y de Asia, los de Frigia, Panfilia y Egipto, de Libia confinante con Cirene, y los venidos de Roma, tanto judíos como prosélitos, los cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

 

Aleluya, aleluya. V. Ps. 103, 30 Envía tu Espíritu, y serán creados, y renovarás la faz de la tierra, aleluya. (Hacer genuflecion) V.Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles,

 

Sequentia

Veni, Sancte Spíritus, et emítte cælitus lucis tuæ rádium.

Veni, pater páuperum, veni, dator múnerum, veni, lumen córdium.

Consolátor óptime,dulcis hospes ánimæ, dulce refrigérium.

In labóre réquies, in æstu tempéries, in fletu solátium.

O lux beatíssima, reple cordis íntima tuórum fidélium.

Sine tuo númine, nihil est in hómine, nihil est innóxium.

Lava quod est sórdidum, riga quod est áridum, sana quod est sáucium.

Flecte quod est rígidum, fove quod est frígidum, rege quod est dévium.

Da tuis fidélibus, in te confidéntibus, sacrum septenárium.

Da virtútis méritum, da salútis éxitum, da perénne gáudium. Amen. Allelúja.

 

Sequentia

Ven, Santo Espíritu, y envía desde el cielo un destello de tu luz.

Ven, padre de los pobres; ven, distribuidor de los dones; ven, luz de los corazones.

Consolador admirable, dulce huésped del alma, dulce refrigerio.

En el trabajo eres descanso; en el ardiente estío, brisa; en el llanto, consuelo.

Oh luz dichosísima, llena las honduras del corazón del fiel.

Sin tu luz nada hay en el hombre que maldad no sea.

Limpia lo sórdido, rocia lo ' árido, sana lo herido. Doblega lo altivo, enardece lo frío, rectifica lo torcido. Otorga a tus fieles que en Ti  confían  tus sagradas dones.

Da el mérito a la virtud, el cumplimiento de salud, el gozo perdurable. Amén. Aleluya.

 

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem

Joann. 14, 23-31

In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Si quis díligit me, sermónem meum servábit, et Pater meus díliget eum, et ad eum veniémus, et mansiónem apud eum faciémus: qui non díligit me, sermónes meos non servat. Et sermónem quem audístis, non est meus: sed ejus, qui misit me, Patris. Hæc locútus sum vobis, apud vos manens. Paráclitus autem Spíritus Sanctus, quem mittet Pater in nómine meo, ille vos docébit ómnia, et súggeret vobis ómnia, quæcúmque díxero vobis. Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: non quómodo mundus dat, ego do vobis. Non turbétur cor vestrum, neque formídet. Audístis quia ego dixi vobis: Vado, et vénio ad vos. Si diligerétis me, gauderétis útique, quia vado ad Patrem: quia Pater major me est. Et nunc dixi vobis priúsquam fiat: ut cum factum fúerit, credátis. Jam non multa loquar vobiscum. Venit enim princeps mundi hujus, et in me non habet quidquam. Sed ut cognóscat mundus, quia díligo Patrem, et sicut mandátum dedit mihi Pater, sic fácio. Credo.

 

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem

Joann. 14, 23-31

En aquel tiempo Dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno me ama, observará mi doctrina, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos mansión en él. El que no me ama, no guarda mi doctrina. Y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre, que me envió. Estas cosas os he dicho, estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, que mi Padre enviará en mi nombre, os lo enseñara todo y os recordará cuanto he dicho. La paz os dejo; mi paz os doy: no os la doy yo como la da el mundo. No se turbe ni tema vuestro corazón. Oído habéis que os dije: Me voy y vuelvo a vosotros. Si me amaseis, os alegraríais sin duda de que voy al Padre: porque el Padre es mayor que yo en cuanto hombre. Os lo digo ahora antes que suceda; para que cuando sucediere creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el Príncipe de este mundo, pero nada tiene en mí. Mas para que conozca el mundo que amo al Padre y que cumplo lo que me ha mandado, así obro. Credo.

 

 

Offertorium Ps. 67, 29-30

Confirma hoc, Deus, quod operátus es in nobis: a templo tuo, quod est in Jerúsalem, tibi ófferent reges múnera, allelúia.

 

Offertorium Ps. 67, 29-30

Confirma, oh Dios, lo que obraste en nosotros: en tu templo de Jerusalén te ofrecerán dones los reyes, aleluya.

 

Secreta

Múnera, quaésumus, Dómine, obláta sanctífica: et corda nostra Sancti Spíritus illustratióne emúnda. Per Dóminum... in unitáte ejúsdem Spíritus Sancti Deus.

 

Secreta

Santifica, te rogamos, Señor, los dones ofrecidos, y purifica nuestros corazones con la ilustración de tu Espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, en unión del mismo Espíritu...

 

 

Præfatio Pentecostés

Vere dignum et justum est, æquum et salutáre, nos tibi semper, et ubíque grátias ágere: Dómine sáncte, Pater omnipotens, ætérne Deus: per Christum Dóminum  nostrum. Qui ascéndens super omnes coelos, sedénsque ad déxteram tuam, promíssum Spíritum Santum (hodiérna die) in fílios adoptiónis effúdit. Quaprópter profúsis gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnæ Virtútes, atque angélicæ Potestátes, hymnum glóriæ; tuæ cóncinunt, sine fine dicéntes : Sanctus, Santus, Sanctus * Dóminus Deus Sábaoth. * pleni sunt cæli, et terra glória tua. * Hosánna in excélsis.  Benedíctus qui venit in nómine Dómini. * Hosánna in excélsis.

 

Præfatio Pentecostés

En verdad es digno y justo equitativo y saludable, el darte gracias en todo tiempo y en todo lugar Señor Santo, Padre omnipotente, Dios eterno. Por Cristo nuestro Señor. El Cual, subiendo a lo más alto de los cielos y estando sentado a tu diestra, derramó (en este día) sobre los hijos de adopción el Espíritu Santo que había prometido. Por lo cual el mundo entero hoy se regocija con indecibles alegrías. Y aun las Virtudes del cielo y las potestades angélicas cantan un cántico a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo *Señor Dios de los ejércitos. *Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. *Hosanna en las alturas. Bendito sea el que viene en el nombre del Señor. *Hosanna en las alturas.

 

Comunicántes de Pentecostés.

Communicántes, et diem sacratissimum Pentecóstes celebrántes, quo Spíritu Sanctus Apóstolis innúmeris linguis appáruit: sed et memóriam venerántes, in primis gloriósæ semper Vírginis Maríæ, Genitrícis ejúsdem Dei et Dómini nostri Jesu Christi; sed et beatórum Apostolórum ac Mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréæ, Jacóbi, Joánnis, Thomæ, Jacóbi, Philíppi, Bartholomæi, Matthæi, Simónis et Thaddæi, Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii,Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Joánnis et Pauli, Cosmæ et Damiáni, et ómnium Sanctórum tuórum; quorum méritis, precibúsque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuæ muniámur auxílio. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. Amen.

 

 

Comunicántes de Pentecostés.

Unidos en una misma comunión y celebrando el sacratísimo dia de Pentecostés, en que el Espíritu Santo apareció a los Apóstoles en innumerables lenguas; también veneramos la memoria en primer lugar de la gloriosa siempre Virgen Maria, madre del mismo Dios y nuestro Señor Jesucristo; y asimismo la de tus bienaventurados Apóstoles y Mártires, Pedro y Pablo, Andrés, Jaime, Juan  Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo, Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, (Papas) Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, (Mártires) y de todos tus Santos; por cuyos méritos y ruegos te suplicamos nos concedas, que en todas las cosas el auxilio de tu protección nos defienda, Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

 

Communio Act. 2, 2 et 4

Factus est repénte de cælo sonus, tamquam adveniéntis spíritus veheméntis, ubi erant sedéntes, allelúja: et repléti sunt omnes Spíritu Sancto, loquéntes magnália Dei, allelúja, allelúja.

 

Communio Act. 2, 2 et 4

De repente vino del cielo un ruido, como de viento impetuoso adonde estaban sentados, aleluya; y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, publicando las maravillas de Dios, aleluya, aleluya.

 

Postcommunio

Sancti Spíritus, Dómine, corda nostra mundet infúsio: et sui roris íntima aspersióne foecúndet. Per Dóminum... in unitáte ejúsdem.

 

 Postcommunio

La comunicación de tu Espíritu purifique, Señor, nuestros corazones, y los fecunde con la íntima aspersión de su rocío. Por nuestro Señor Jesucristo. en unión del mismo Espíritu Santo Dios...

 

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DOMINICA PENTECOSTES

LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN LA IGLESIA

La Iglesia en el decurso del año, y dentro del ciclo de sus festividades, continúa afirmando los diferentes puntos del dogma que se expresan en el Credo. Hoy llegamos a esta frase, que concierne al Espíritu Santo: “Creo en el Espíritu Santo, Señor y vivificador, que procede del Padre y del Hijo, que juntamente con el Padre y con el Hijo es adorado y glorificado, que ha hablado por los profetas”.

Fue Jesús, quien resolvió enviar al Espíritu Santo a la tierra después de su Ascensión.

“Si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros”, había dicho a sus apóstoles, “pero, si me voy, os le enviaré. Yo rogaré al Padre, y os enviará otro Consolador, para que esté con vosotros eternamente”.

La epístola de este día nos describe el hecho histórico de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.

“Al cumplirse, pues, los días de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar, cuando de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento impetuosos que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban. Al mismo tiempo vieron aparecer unas como lenguas de fuego, que se repartieron y se sentaron sobre cada uno de ellos. Entonces fueron llenados del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en diversas lenguas las palabras que el Espíritu Santo ponía en su boca”.

En Evangelio de Pentecostés explica, a su vez, el papel que el Espíritu Santo está llamado a desempeñar en la Iglesia.

“Cualquiera que me ama observará mi doctrina, y mi Padre le amará, y haremos mansión dentro de él”.

Lo cual quiere decir que, por la gracia del Espíritu Santo, el Padre y el hijo, es decir las tres Personas de la Santísima Trinidad descienden sobre las almas que aman a Dios. Y aquellos que observan los preceptos de Jesús le aman, porque enviado por el Padre, es la palabra del Padre lo que Cristo ha traído a la tierra.

“El que no me ama no practica mi doctrina. Y la doctrina que habéis oído no es mía, sino del Padre que me ha enviado”.

Pero, he aquí, añade el Maestro, llegado el momento en que otro Maestro dejará oír su palabra, porque pronto el Espíritu Santo será enviado en mi nombre.

“Estas cosas os he dicho, conversando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, que mi Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo, y os recordará cuantas cosas os tengo dichas”.

El Hijo comenzó la formación religiosa de los Apóstoles; el Espíritu Santo va a completarla. Hará revivir en la memoria de los apóstoles las palabras de Jesús y les dará a entender su verdadero sentido, que no habían penetrado completamente, a causa de sus prejuicios sobre la restauración del reino temporal de Israel. Jesús es el salvador de las almas, y ha venido ha librarnos del cautiverio del demonio y a fundar en el mundo el reino de Dios, su Padre. Para penetrar estos pensamientos, les falta fe, y, para vivirlos, las luces y las llamas del Espíritu Santo. Este es el fin de Pentecostés.

El Espíritu de Cristo guiará a los apóstoles y les hará infalibles en sus enseñanzas. Los miembros de la jerarquía católica podrán ejercer el mandato recibido de Jesús y convertirse en eco de las palabras del Maestro.

Pero el espíritu Santo trabaja también directamente en las almas, porque la fe no supone tan sólo la enseñanza exterior de la doctrina de la Santa Iglesia, sino también una fuerza interior, merced a la cual asentimos sobrenaturalmente a las palabras reveladas por Jesús a los apóstoles y que nos repiten sus sucesores. Sin esta gracia, atribuida al Espíritu Santo, el conocimiento de la razón sería puramente natural. Luego, este Espíritu es el “Espíritu de verdad”, y, gracias a él, podemos comenzar, ya en este mundo, a gozar; en alguna manera, de la visión de Dios, que será perfecta en el cielo.

Digamos, pues, con la Iglesia, en este día: “Ven Espíritu creador, visita las almas de tus fieles; ilumina nuestros espíritus con tu luz; revélanos al Padre, danos a conocer el Hijo, haz que creamos que eres el Espíritu del uno y del otro”.

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