Dominica Undecima Post Pentecosten.
Semiduplex
Propio del tiempo Sermón Regresar
|
Deus in loco sancto suo: Deus qui inhabitáre facit unánimes in domo: ipse dabit virtútem, et fortitúdinem plebi suae. Ps. Ibid., 2 Exúrgat Deus, et dissipéntur inimíci ejus: et fúgiant, qui oderunt eum, a fácie ejus. V. Glória Patri. |
Introito Mora dios en su santuario: Dios que pone armonía en la familia; Él dará valor y fortaleza a su pueblo. * Levántese Dios, y sean desbaratados sus enemigos, y huyan de su presencia los que le odian. Gloria al Padre... |
OratioOmnípotens sempitérne deus, qui abundántia pietátis tuae, et mérita súpplicum excédis et vota: effúnde super nos misericórdiam tuam; ut dimíttas quae consciéntia métuit, et adjícias quod orátio non praesúmit. Per Dóminum.
|
OratioOmnipotente y eterno Dios, que por la abundancia de tu piedad superas los méritos y deseos de los que te suplican, multiplica sobre nosotros tu misericordia, perdonando lo que teme la conciencia, y otorgándonos lo que no osamos pedir. Por nuestro Señor Jesucristo. |
|
2a ad poscenda suffragia Sanctorum Oratio Acunctis nos, quaésumus, Dómine, mentis et córporis defénde perículis: et, intercedénte beáta et gloriósa semper Vírgine Dei Genitríce María, cum beato Joseph, beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo et ómnibus Sanctis, salútem nobis tríbue benígnus et pacem; ut, destrúctis adversitátibus et erróribus univérsis, Ecclésia tua secúra tibi sérviat libertáte. (Per eúmdem Dóminum.) |
2a ad poscenda suffragia Sanctorum Oratio Rogámoste, Señor, nos libres de todo peligro de alma y cuerpo; y por intercesión de la gloriosa siempre Virgen Santa María, Madre de Dios; de San José, de tus santos apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, concédenos, benigno, la salud y la paz; para que, destruidos toda adversidad y error, tu Iglesia te sirva con segura libertad. Por el mismo.. |
Léctio Epístolae beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios1 Cor. 15, 1-10 Fratres: Notum vobis fácio Evangélium, quod praedicávi vobis, quod et accepístis, in quo et statis, per quod et salvámini: qua ratióne praedicáverim vobis, si tenétis, nisi frustra, credidístis. Trádidi enim vobis in primis, quod et accépi: quóniam Christus mórtuus est pro peccátis nostris secúndum Scriptúras: et quia sepúltus est, et quia resurréxit tértia die secúndum Scriptúras: et quia visus est Cephae, et post hoc úndecim. Deínde visus est plus quam quingéntis frátribus simul, ex quibus multi manet usque adhuc, quidam autem dormiérunt, Deínde visus est et mihi. Ego enim sum mínimus Apostolórum, qui non sum dignus vocári Apóstolus, quóniam persecútus sum Ecclésiam Dei. Grátia autem Dei sum id quod sum, et grátia ejus in me vácua non fuit. |
Léctio Epístolae beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios1 Cor. 15, 1-10 Hermanos: Os recuerdo el Evangelio que os prediqué y que recibisteis, en el cual estáis firmes, y por el cual os salváis, si conserváis lo que os prediqué; de otra suerte en vano abrazasteis la fe. Primeramente, os enseñé lo mismo que yo aprendí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; y que fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas, y después a los once apóstoles. Luego aparecióse a mas de quinientos hermanos juntos; de ellos viven los más y algunos han muerto. Aparecióse después a Santiago; luego a los apóstoles todos. Finalmente, después de todos como abortivo se me apareció también a mí; porque soy el menor de los Apóstoles, que ni merezco ser llamado apóstol, porque perseguí a la Iglesia de Dios. Mas por la gracia de Dios soy lo que soy , y su gracia no ha sido estéril en mí. |
Graduale Ps. 27, 7 et 1Deo sperávit cor meum, et adjútus sum: et reflóruit caro mea, et ex voluntáte mea confitébor illi. V. Ad te, Dómine, clamávi: Deus meus, ne síleas, ne discédas a me. Allelúja, allelúja. V. Ps. 80, 2-3 Exultáte Deo adjutori nostro, jubiláte Deo Jacob: súmite psalmum jucúndum cum cíthara. Allelúja. |
Graduale Ps. 27, 7 et 1 En Dios esperó mi corazón, y fui socorrido; y refloreció mi carne; y le alabaré de corazón. A Ti, Señor, clamo: No te hagas sordo, Dios mío, ni te alejes de mí. Aleluya, aleluya, Aclamad a Dios nuestro protector; alabad con júbilo al Dios de Jacob; entonad salmos alegres con la cítara. Aleluya. |
Sequéntia sancti Evangélii secúndum MarcumMarc. 7, 31-37 In illo témpore: Exiens Jeus de fínibus Tyri, venit per Sidónem ad mare Galiláeae, inter médios fines Decapóleos. Et addúcunt ei surdum et mutum, et deprecabántur eum, ut impónat illi manum. Et apprehéndens eum de turba seórsum, misit dígitos suos in aurículas ejus; et éxspuens, tétigit linguam ejus: et suspíciens in caelum, ingémuit, et ait illi: Ephphetha, quod est adaperíre. Et statim apértae sunt aures ejus, et solútum est vínculum linguae ejus, et loquebátur recte. Et praecépit illis, ne cui dícerent. Quanto autem eis praecipiébat, tanto magis plus praedicábant: et eo ámplius admirabántur, dicéntes: Bene ómnia fecit: a surdos fecit audíre, et mutos loqui. Credo. |
Sequéntia sancti Evangélii secúndum MarcumMarc. 7, 31-37
Dejando Jesús los confines de Tiro, llegó por Sidón al mar de Galilea, atravesando el territorio de Decápolis. Presentáronle un sordomudo, suplicándole que le impusiese las manos. Y apartándole Jesús del bullicio de la gente, le metió los dedos en las orejas, y con la saliva le tocó la lengua; y alzando los ojos al cielo, suspiró y díjole: Éfeta, esto es abríos. Y al punto se le abrieron los oídos, y se le soltó el impedimento de la lengua, y hablaba sueltamente. Y mandóles que no dijesen a nadie. Pero cuanto más lo mandaba, tanto más lo publicaban y tanto más se maravillaban, y decían: Todo lo ha hecho bien; ha hecho oír a los sordos y hablar a los mudos. Credo. |
Offertorium Ps. 29, 2-3Exaltábo te, Dómine, quóniam suscepísti me, nec delectásti inimícos meos super me: Dómine, clamávi ad te, et sanásti me. |
Offertorium Ps. 29, 2-3 Ensalzado seas Señor, porque me acojiste y no dejaste que mis enemigos se gozaran a mi costa; clamé a Ti, Señor, y me sanaste. |
|
Secreta Réspice, Dómine, quaésumus, nostram propítius servitútem: ut, quod offérimus, sit tibi munus accéptum, et sit nostrae fragilitátis subsídium. Per Dóminum. |
Secreta Atiende propicio, Señor, al homenaje de nuestra servitud, para que nuestra ofrenda sea don acepto ante Ti y socorro de nuestra fragilidad. Por nuestro Señor Jesucristo. |
|
2a ad poscenda suffragia Sanctorum Secreta Exáudi nos, Deus salutáris noster: ut, per hujus sacraménti virtútem, a cunctis nos mentis et córporis hóstibus tueáris; grátiam tríbuens in praesénti, et glóriam in futuro. (Per Dóminum) |
2a ad poscenda suffragia Sanctorum Secreta
Óyenos, Dios, salvador nuestro: para que, por virtud de este Sacramento, nos defiendas de todos los enemigos de alma y cuerpo, dándonos ahora la gracia, y después la gloria. Por N.S.J.C. |
|
Prefatio Ssma Trinitate Vere dignum et justum est, aequum et salutáre, nos tibi semper, et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, aetérne Deus: Qui cum unigénito Fílio tuo, et Spíritu Sancto, unus es Deus, unus es Dóminus:non in uníus singularitáte persónae , sed in uníus Trinitáte substántiae. Quod enim de tua lória, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine differéntia discretiónis sentimus. Ut in confessióne verae sempiternáeque Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte adorétur aequálitas. Quam laudant Angeli atque Achángeli, Chérubim quoque ac Seraphim: qui non cessant clamáre quotídie, una voce dicéntes: Sanctus... |
Prefatio Ssma Trinitate Digno y justo es, en verdad, debido y saludable, que en todo tiempo y lugar te demos gracias Señor Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, que con el Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios y un solo Señor, no en la unidad de una sola persona si no en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos indistintamente de tu Hijo y del Espíritu Santo; de suerte que, confesando una verdadera y eterna divinidad, adoramos las propiedades de las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y Serafines, que no cesan de cantar a una voz diciendo: Santo... |
Communio Prov. 3, 9-10Honóra Dóminum de tua substántia, et de primítiis frugum tuárum: et implebúntur hórrea tua saturitáte, et vino torculária redundábunt. |
Communio Prov. 3, 9-10 Honra al Señor con tu hacienda, y con las primicias de tus frutos; y tus trojes se colmarán de trigo, y rebosará el vino en tus lagares. |
PostcommunioSentiámus, quaésumus, Dómine, tui perceptióne sacramánti, subsídium mentis et córporis: ut in utróque salváti, caeléstis remédii plenitúdine gloriémur. Per Dóminum.
|
Postcommunio Por la recepción de tu sacramento sintamos, te rogamos, Señor, auxilio para el alma y el cuerpo, para que, salvos en ambos, nos gloriemos en plenitud del remedio celestial. Por nuestro Señor Jesucristo. |
|
2a ad poscenda suffragia Sanctorum Postcommunio Mundet et múniat nos, quáesumus, Dómine, divíni sacraménti munus oblátum: et intercedénte beáta Vírgine Dei Genitríce María, cum beáto Joseph, beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, et ómnibus Sanctis; a cunctis nos reddat et perversitátibus expeditos. Per eúmdem Dóminum.
|
2a ad poscenda suffragia Sanctorum Postcommunio Pedímoste, Señor, que la ofrenda del divino Sacramento nos purifique y defienda: y por intercesión de la Virgen Santa María Madre de Dios, de San José, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los santos, nos deje limpios de toda maldad y libres de toda adversidad. Por el mismo Señor... |
DOMINICA XI DESPUES DE PENTECOSTES
EFICACIA DE LOS SIGNOS SACRAMENTALES
El Evangelio de la misa de este día que relata la curación de un sordomudo, aparece preparado por el de las misas de las dominicas precedentes. En efecto: en uno de ellos, Jesús exhortaba al hombre a despojarse de los bienes exteriores, a saber, de las riquezas; en el otro, de los bienes que, seducido por una vana complacencia de sí mismo, cree poseer dentro de sí. Este doble desistimiento había de remover los obstáculos que se ofrecían a la curación de su sordera sobrenatural, la cual le impedía oír las verdades de la fe y hablar de ellas.
“En aquel tiempo”, es decir durante el tercer año de su vida pública. Después de haber celebrado la Pascua en Jerusalén, el Señor se encontraba en la región de Tiro y Sidón. He aquí como regresó: “Dejando Jesús, otra vez, los confines de Tiro, se fue por Sidón hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de Decápolis. Y presentáronle un sordomudo, suplicándole que pusiese sobre él su mano”. Al pasar el divino Maestro, atraía hacia sí todas las multitudes; inspiraba a todos la mayor confianza, porque no cesaba de darles pruebas de un poder y de una bondad extraordinarias. Así, todos los que tenían algún enfermo y todos los que por ellos se interesaban, corrían a presentárselos para obtener su curación. Lleváronle, pues, un sordomudo, y le rogaron que pusiese sobre él sus manos. Esto era probablemente lo que hacía el Señor, cuando quería obrar una curación, para significar que ello era debido a una virtud que salía de su persona. Esta vez, “apartándole Jesús de la gente, le metió los dedos en las orejas, y con la saliva le tocó la lengua, y, alzando los ojos al cielo, arrojó un suspiro, y díjole: Effeta, que quiere decir, abríos”.
No podemos dudar de que el Señor, por estos actos exteriores que precedieron a la curación del sordomudo, quiso darnos ciertas enseñanzas, y exhortarnos, al mismo tiempo, a penetrar el sentido de las ceremonias religiosas. En primer lugar, lo aparta de la multitud, con la cual estaba mezclado, y lo toma aparte. ¿No quería significar con esto que le hacía objeto de un favor especial? En seguida pone Jesús sus dedos en las orejas, donde radicaba la enfermedad; porque si la lengua no articulaba las palabras era debido a que los oídos no percibían sonidos; los toca, para indicar que va a curar el mal que sufren. Finalmente pone saliva en la lengua, que parecía pegada al paladar, para demostrar que va a soltarla. Entonces Jesús levanta los ojos al cielo y lanza un suspiro, arrancado, sin duda, por el pensamiento de la decadencia del hombre, que había sido creado a imagen y semejanza de la Santísima Trinidad, y sobre todo por la vista de las enfermedades que estaban delante de él. Siente una profunda compasión y, al mismo tiempo, un gran deseo de socorrerle. Pronuncia, pues, una palabra, omnipotente en sus labios: Effeta, abríos. “Y, al momento, se le abrieron los oídos, y se le saltó el impedimento de la lengua, y habló claramente”. El sordomudo estaba completamente curado.
Los comentaristas de la Sagrada Escritura hacen notar que, en esta curación, los efectos maravillosos que la divina gracia produce en un alma, son puestos, en alguna manera, ante los ojos. ¿Qué es un sordo? Es alguien que no oye lo que se le dice. ¿Qué es un mudo? Es alguien que no puede expresar por medio de la lengua los sentimientos que tiene su corazón. Ahora bien, el pecado hace al hombre incapaz de oír y de hablar el lenguaje de la fe. Pero cuando Dios toca a un pecador con su gracia, entonces sus oídos se abren, su lengua se desata; oye perfectamente las verdades del orden sobrenatural y habla de ellas con facilidad.
Después de que hubo obrado este milagro en presencia de los que le habían presentado aquel hombre, Jesús “mandóles que no lo dijeran a nadie”. Se ha hecho notar que una de las razones por las cuales se lo prohibió fue el darles a entender que obraba milagros, no para ser alabado, sino para hacer el bien. “Pero cuanto más se lo mandaba, con tanto mayor empeño lo publicaban; y tanto más crecía su admiración, y decían: Todo lo ah hecho bien: ha hecho oír a los sordos y hablar a los mudos”. Este acto de humildad sirvió para poner más de manifiesto todas las perfecciones así interiores como exteriores de que estaba adornado, y un cántico de alabanza, salido de los labios de las gentes sencillas y rectas, se levó hacia el cielo, y sirvió para ahogar los falsos rumores que sus enemigos propalaban contra él, para empañar su reputación.
Acordémonos en éste día de que todos, en alguna manera, hemos sido sordos y mudos por el pecado original. Peor también hemos encontrado personas que se han compadecido de nosotros, y que nos han conducido a Jesús, representado por el sacerdote, su ministro, y le han pedido que nos ayude. Este ha tocado nuestras orejas con su dedo, y ha dicho: Effeta, abríos. Y nuestros oídos se han abierto para oír el lenguaje de la fe, y nuestra lengua se ha desatado. Velemos para evitar que una afición desordenada a los bienes de este mundo o una vana complacencia en nosotros mismos cierre de nuevo nuestros oídos y trabe nuestra lengua, de suerte que nos hagamos insensibles a la doctrina de Cristo. Son muy numerosos los cristianos que, en nuestros días, seducidos por los bienes terrenos o por su orgullo, ya no oyen ni hablan el lenguaje de la fe. Sin embargo, estemos bien persuadidos de esto, a saber de que por nuestra fidelidad a la doctrina de Cristo llegaremos a la posesión de unas riquezas y de una gloria que estarán a salvo de los estragos del tiempo, y que nos procurarán una felicidad eterna.