En el artículo del credo profesamos que creemos en la Iglesia Católica y la comunión de los santos. Esto nos enseña que Cristo fundó en la tierra un sociedad espiritual y visible, llamada Iglesia Católica, y que todos los que pertenecen a ella están con comunicación entre si. La palabra Iglesia significa reunión o congregación de personas y la de Católica significa universal. Ambas vienen del griego.
La Iglesia es la sociedad espiritual y visible de todos los bautizados, que profesan la doctrina de Cristo, y están sometidos a la jerarquía, con el fin de participar de los méritos de Cristo y salvarse.
En esta definición encontramos ya la naturaleza de la Iglesia, ya las condiciones para pertenecer a ella, ya el fin que se propone.
Decimos que es una sociedad espiritual y visible, porque se propone un fin espiritual y usa para alcanzarlo medios espirituales; es visible porque se distingue exteriormente de las demás sociedades.
Las condiciones para pertenecer a ella son tres, es a saber: ser bautizado, profesar la doctrina de Cristo y estar sometido a la jerarquía.
Su fundación
La iglesia Católica la fundó nuestro Señor Jesucristo. En primer lugar preparó su institución instruyendo durante tres años a sus apóstoles y haciéndolos aptos para la predicación de su doctrina. Luego fundó a la Iglesia cuando eligió a los doce apóstoles para ser directores de su obra, dándoles por jefe a san Pedro, les dio la misión de predicar su doctrina por todo el mundo y les confirió el triple poder de enseñar, santificar y gobernar a los fieles.
Cristo les confirió esa misión con estas palabras: “Todo poder se me ha dado en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; haciéndoles observar las cosas que yo he mandado”
Cristo fundó la Iglesia, porque, como Él no había de permanecer siempre con los hombres, era menester que estableciera una sociedad capaz de continuar su misión sobre la tierra.
Su desarrollo
Los Apóstoles comenzaron a cumplir esta misión el mismo día de Pentecostés, con éxito tan admirable, que sólo San Pedro convirtió 3,000 personas en su primera predicación y 5,000 en la segunda. Luego los Apóstoles se esparcieron por todo el mundo, e iban fundando comunidades cristianas donde predicaban. Estas comunidades eran regidas por Obispos consagrados por ellos, y estaban unidas entre si por una misma fe, unos mismos sacramentos, y por la obediencia a un jefe común: Pedro y sus sucesores.
A los fieles se les llamó “cristianos”; a las comunidades “Iglesias”, ya l conjunto de ellas la “Iglesia Católica” o simplemente “La Iglesia”.
Hoy día la Iglesia Católica se halla propagada por todo el mundo , y llega a más de 400,000,000 de fieles. Si se cuenta a los protestante y a los cismáticos, el número de los que creen en Jesucristo se eleva a 700,000,000.
CUALIDADES DE LA IGLESIA
Jesucristo quiso que adornaran a su Iglesia cuatro cualidades; que fuera visible, perpetua, invariable e infalible.
1° Su visibilidad consiste en que es una sociedad visible y exterior. En efecto, Jesucristo:
a) Estableció un signo visible para entrar en ella: El Bautismo.
b) Puso a su cabeza autoridades visibles: los Apóstoles y sus sucesores,
c) Le procuró medios exteriores de santificación: la predicación, los sacramentos, la obediencia a sus jefes.
Yerran, pues, los protestantes al afirmar que no fue la intención de Cristo el formar una sociedad exterior y visible.
Cristo quiso que su Iglesia fuera visible para que los hombres pudieran verla y oírla, reconocer su autoridad y acudir a sus sacerdotes. De otra manera no hubiera podido obligarlos, bajo pena de condenación eterna, a pertenecer a ella.
2° Su perpetuidad consiste en que perdurará siempre, pues tiene la promesa de Cristo: “Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos”
La Iglesia debe ser perpetua en razón de su fin, pues debe salvar a todos los hombres hasta el fin de los tiempos.
La perpetuidad de la Iglesia se llama también indefectibilidad. Indefectible significa que no puede faltar.
3° Su invariabilidad consiste en que ha conservado y conservará invariablemente el tesoro que recibió de Cristo, a saber: el dogma, la moral, los sacramentos y la organización interna.
Sin duda que ha habido desenvolvimiento y perfección en el dogma católico. Pero este desenvolvimiento consiste, no en que se hayan enseñado verdades nuevas, no contenidas en las Sagradas Escrituras o la Tradición; sino que se han declarado y enseñado en forma perfectamente clara y explícita verdades que estaban allí contenidas en forma general, oscura o imprecisa. P. ej. La Escritura enseña que en Dios hay Padre, Hijo y Espíritu Santo. El dogma se fue desenvolviendo hasta que se encontró la fórmula precisa: en Dios hay tres personasen una sola naturaleza. Y así ha pasado con otras verdades.
4° Su infalibilidad consiste en no poder errar en asuntos pertinentes la fe y la moral.
La infalibilidad es necesaria a la Iglesia porque Dios obligó a todos los hombres bajo pena de condenación a que pertenecieran a ella. “Quien no creyere se condenará”. Pero si la Iglesia pudiera errar, Dios obligaría a los hombres a aceptar su error, lo que repugna a su sabiduría.
Institución divina de la Iglesia
Que la Iglesia sea obra de Dios, se prueba por tres argumentos principales: su rápida difusión en el mundo, el testimonio de sus mártires y su prodigiosa fecundidad para el bien.
Dejando para la apologética esta triple consideración, contentémonos con decir una palabra sobre su rápida difusión.1° Ya los Hechos nos hablan de “millares de judíos convertidos”. San Pablo escribe a los Romanos, veinte años después de la Ascensión del Señor: “Vuestra fe es anunciada por todo el mundo” Y Tertuliano, célebre defensor del Cristianismo, decía hacia el año 197 a los gentiles: “Somos de ayer y llenamos todo vuestro imperio”.2° La empresa de difundir la doctrina de Cristo tenía que vencer gravísimas dificultades: la sensualidad y orgullo de los hombres, el poderío de los emperadores romanos y de las castas sacerdotales judías y paganas, et.3° No contaban con medios adecuados para ello. Los Apóstoles no tenían ni dinero, ni influencias políticas, ni sabiduría y elocuencia humanas, ni el poderío de las armas. Antes bien, todos estos elementos estaban coaligados contra ellos.4°Contaban sí con una espacialísima protección de Dios. San Marcos termina su evangelio con estas palabras, que nos dan la clave del éxito alcanzado: “Los Apóstoles partieron y predicaron dondequiera, cooperando el Señor a su obra, y confirmando su palabra con los milagros que la acompañaban
”Conclusión: La admirable propagación de la Iglesia fue llevada a cabo sin medios humanos proporcionados a la empresa, y mediante una especialísima ayuda de Dios. En consecuencia, es obra divina.