LAS INDULGENCIAS
Instrucciones preliminares
Capítulo primero
(Naturaleza, utilidad y división).
1.-Naturaleza. – ¿Qué es una indulgencia? Se entiende por indulgencia la remisión (o el perdón) de las penas temporales debidas a Dios por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa, la cual remisión se concede por la autoridad.
Eclesiástica fuera del sacramento de la penitencia.
Es de notar que todo pecado induce en el alma dos efectos maligno: La culpa y la pena. Por la contrición, con las debidas condiciones y por el sacramento de la penitencia se perdona la culpa y la pena eterna; pero casi siempre queda por pagar una pena temporal mas o menos grande, sea en este mundo, sea en el purgatorio, toda vez que la constricción y la penitencia referidas no suelen ser todo lo intensas y fervorosas que se requiere para que borren hasta las ultimas reliquias de los pecados, fuera del bautismo.
Pues bien; por las indulgencias se nos puede rebajar y aun quitar toda la aludida pena remanente, aplicándonos la potestad superior de la Iglesia una parte del inagotable tesoro que a su disposición tiene, constituido por los meritos satisfactorios de Nuestro Señor Jesucristo, a los cuales se añaden los de la Santísima Virgen y los superabundantes de los Santos. Así se ha entendido y practicado en la Iglesia de Dios desde sus principios, como lo enseñan y demuestran los Teólogos, en sus magistrales obras. Pero nunca ha de suponerse, ni jamás ha enseñado la Iglesia, por que las indulgencias se perdone poco ni mucho la culpa (1), ni se quite la obligación que todos tenemos de llevar la cruz de mortificarnos y de hacer penitencia, como ya explican los doctores
2.- Utilidad de las indulgencias.- Se infiere de lo dicho de la grande utilidad que del uso de las indulgencias reportan los fieles. Como sucede de ordinario que la penitencia impuesta por el confesor en el santo tribunal no llega, ni con mucho a satisfacer todas las deudas que tenemos contraídas ante la divina justicia, vienen las indulgencias a completar nuestra paga y ayudan a nuestra debilidad y flaqueza.
Por otra parte, las condiciones que para ganarla indulgencias se exigen, siempre excelentes, aunque llevaderas, obligan a los fieles cristianos a procurar mas y mas la limpieza de corazón y a practicar diferentes obras de religión y caridad, que les santifican. El santo afán por ganar indulgencias promueve muy eficazmente la frecuencia de sacramentos y excita a la oración y a la repetición de jaculatorias; todo lo cual es grandemente provechoso al espíritu, como lo acreditan la historia y la experiencia. Y por fin, como mediante las obras buenas y aun por las indulgencias (según la concesión del Romano Pontífice) podemos socorrer a las almas del purgatorio en virtud de la consoladora doctrina de la comunión de los santos, resulta que las indulgencias ponen a nuestra disposición un medio fácil de ejercitar la caridad con aquellas afligidas almas, y de merecer así nosotros la vida eterna y de ganarnos protectores que en el cielo nos esperen y reciban. Pues si dar un vaso de agua fría por Jesucristo no carecerá de recompensas, como el dice el mismo Señor; ¿Cuán meritorio no ha de ser el acto de refrigerar las terribles penas de las almas detenidas en el purgatorio, enviándoles el sufragio de las indulgencias?
3.-Diferentes clases de indulgencias.- Divídense las indulgencias:
-por razón de su amplitud, en plenas y parciales. Las primeras quitan toda la pena temporal debida por los pecados; de suerte que, si al instante de ganar una muriese la persona que acaba de recibirla, iría su alma inmediatamente al cielo. Las parciales sólo perdonan una parte de dicha pena, y suelen contarse por años y días en esta forma: trescientos días de indulgencia, siete años, quince años, etc. Con estas fórmulas se quiere significar el efecto de la indulgencia según las reglas de las antiguas penas eclesiásticas. Y así,cuando se dice, por ejemplo, que se conceden trescientos días, no se entiende que se rebajan otros tantos días de purgatorio, sino que se perdona tanta pena como se le hubiere quitado a uno en otros tiempos cumpliendo trescientos días de aquellas gravísimas penitencias que se imponían en los primeros siglos de la Iglesia a los pecadores, los cuales habían de estar durante la Misa en el pórtico de la iglesia vistiendo cilicio, o debía ayunar a pan y agua, etc. O la palabra cuarentena, que tanto uso tenía antes en indulgencias, significa cuarenta días, o el tiempo de una cuaresma.
-Por razón del tiempo que dura la concesión, las indulgencias son perpetuas o temporales, según que estén concedidas para siempre o sólo para cierto tiempo determinado. Si no se advierte lo contrario, la indulgencia es perpetua.
-Por razón de las veces que se pueden ganar, unas son sencillas, que no se ganan, sino una vez al día, para el cual fueron concedidas, y otras se dicen toties quoties; porque se pueden lograr tantas veces cuantas durante el día se repita la obra a cual van anejas. Las parciales, si expresamente no se advierte lo contrario sontoties quoties; al revés, las plenarias solamente pueden lograrse una vez al día, excepto cuando explícitamente se dice lo contrario, aunque se repitan las obras. Entre las plenarias que pueden lograrse toties quoties están las de la Porciúncula y otras asimiladas a ellas.
-Por razón del objeto o del motivo que da pie a la concesión de indulgencias, divídense estas en personales, reales y locales, según que se concedan a las personas por alguna buena obra que practiquen (personales), o por llevar algún objeto piadoso o rezar con él o ante una imagen portátil (reales), o por visitar una iglesia o lugar devoto (locales).
En cuanto a la naturaleza y condiciones de los objetos sobre los cuales puede recaer la bendición con indulgencias se trata en el capitulo IV.
-Por ultimo, pueden distinguirse las indulgencias en aplicables o no aplicable a las almas del purgatorio; la cual diferencia de pende únicamente de la voluntad del Sumo Pontífice. Hoy son aplicables todas y solas las concedidas por el Papa, mientras no se exprese lo contrario; y aun pueden hacerse tales todas las demás llamado Voto de animas, del cual se habla al fin del capitulo III (n. 66). Cuando se aplica una indulgencia plenaria en sufragio de un alma del purgatorio, si Dios la acepta para la misma en todo su valor, será suficiente para llevar el alma al cielo en aquel instante. Según esto, con las practicas recomendadas y consignadas en este librito (todas las cuales tienen indulgencias coincididas por los Papas) se pueden sacar al año muchos miles de almas del purgatorio y llevarla al cielo para que alaben a Dios en nuestro nombre e intercedan por nosotros.
La indulgencias suelen anunciar al pie de algunos recordatorios de difuntos como concedidas por varios señores Obispos, no se conceden a los difuntos sino a los vivos para estimularlos a que rueguen por ellos; y sólo las ganan, como se dice mas abajo (n. 4), los súbditos respectivos de los Prelados que las conceden.
(1) Así cuando en algunas concesiones de las indulgencias de dice que se concede la <<remisión de los pecados>>, la palabra <<pecado>> Se toma por pena que le es debida.