Ad Fideles

 

Zapopan, Jalisco, a 3 de Agosto de 2008.

Carta 7 y 8

 

Apreciables fieles en nuestro Señor Jesucristo.

Nuestro Glorioso Capitán nos ha marcado claramente el camino en este valle de lágrimas y es la Santa Madre Iglesia Católica la única que tiene todos los medios necesarios para guiarnos a la vida eterna. ¡No lo olvidemos! Solamente a Ella es a quien su Divino fundador le ha dado la potestad en el cielo y en la tierra, de aquí que nadie más, por muy poderoso que humanamente sea, tiene tal poder. ¡Recuérdenlo siempre!

Además Jesucristo Nuestro Señor, había también mencionado que en el campo del Padre de familia, es decir en la Iglesia, crecería cizaña y que ésta no se debía cortar hasta que llegara el tiempo de la siega y entonces el trigo se recogería en sus graneros (en el cielo) y que la cizaña debería ser quemada en el fuego eterno. El trigo deberá luchar contra la cizaña para su subsistencia, al fin y al cabo Quien vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos será paciente y esperará hasta tal momento.

Amados hermanos en la fe, para nosotros es muy claro que Ratzinger y compañía no son católicos a pesar de que logren engañar a casi toda la gente. Desde hace más de cuarenta años han abandonado la doctrina católica, la disciplina, la moral y, lo que mucho ha golpeado a nuestro ojos, la liturgia, con todos los cambios que, según expresión de los cardenales que firmaron el Breve examen crítico del Novus Ordo Misae, “se alejan sorprendentemente de la doctrina católica”. Pero ese engaño continua el día de hoy haciendo sus estragos. Tan palpable es, que en los lugares más humildes de nuestro país, por citar un ejemplo, les llega el veneno sin descanso alguno, solo que ahora lo presentan en lengua latina.

Para nosotros podría representar un “consuelo” el que solamente se haya limitado tal engaño en la esfera del modernismo, pero ¡no es así!, sabemos a ciencia cierta que muchos que se precian de ser católicos tristemente no lo son, las causas para unos y para otros son muy diversas: Unos son movidos por poderío humano, para otros es la ambición a tener sus asistentes espirituales a su gusto la que los mueve solo a aparentar que son católicos; algunos otros no quieren sentirse abandonados por el consuelo de los sacramentos y entonces se cobijan donde pueden, los hay también que tan sólo por cubrir la apariencia citan a sacerdotes a que los asistan y aunque estos sean “ordenados” con el Novus Ordo y entonces los complacen diciéndoles “Misa” en Latín y después continúan con su Novus Ordo. Y esto ocurre en nuestros propios ojos, y en nuestra ciudad. Señores. ¿Acaso podemos llamar católicos a las personas que así piensan y obran? Seguro que no. Lo mismo podemos decir de todos aquellos que los siguen o que de alguna manera están vinculados con esta clase de personas.

Algunos otros sacerdotes muy conocidos por todos nosotros ya iniciaron el “ecumenismo” con el modernismo, es decir con aquellos que tienen oficialmente las Iglesias y las imágenes de la Santísima Virgen. ¡Que cosas debemos ver en estos días! ¿Acaso se les ha olvidado el precio de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor, con la cual fuimos comprados, y que en materia religiosa no podemos ceder absolutamente nada so pena de ser desechados de nuestro Señor?. A uno de los Macabeos sólo le pidieron que fingiera comer los manjares prohibidos y aunque sólo era figura de la realidad no aceptó, también sucedió algo semejante en el tiempo de los emperadores, los cuales sólo pedían a los católicos que fingieran que estaban ofreciendo incienso a los “dioses” y ellos no aceptaron y por eso les quitaron la vida. ¡Qué lejos estamos de imitar el ejemplo de los antiguos! Pero el hacha sigue puesta en la raíz y todo árbol que no produzca buen fruto será cortado, es la sentencia de Nuestro Señor. Y se va a cumplir. De aquí que debemos ser muy celosos en los dogmas y en la práctica del culto a nuestro Señor y no ceder por nada del mundo en nuestra sacrosanta fe católica.

Muy unido con esto que estamos tratando, he sentido también, algunas inquietudes con respecto a los sacramentos que administran los sacerdotes que se encuentran en las situaciones arriba mencionadas y a la gracia que los sacramentos deberían conferir. Solo adelanto un poco, puesto que estamos preparando un trabajo más completo: que los Sacramentos instituidos por Nuestro Señor debemos recibirlos en la Iglesia Católica.

Finalmente, amados fieles, deseo pedirles sus oraciones y ¿Por qué no? algún sacrificio por las vocaciones religiosas, según nuestro humilde punto de vista, necesitamos dignos operarios en la heredad de del Divino Maestro, mas siempre lo ponemos en las manos de Nuestro Señor Jesucristo, el sabe cuántos y cuando. Roguemos, pues, por la fidelidad de aquellas almas privilegiadas que participan del sacerdocio eterno.

Se les pide nuevamente que visiten nuestra página http://www.rexsumego.org.mx donde encontrarán nuevos artículos.

Rogando humildemente a Dios envío mi Bendición Apostólica.

 

                      

 

+ Luís Alberto Madrigal M.

Episcopus

 

                       

 

 

 

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