

Zapopan, Jalisco, a 30 de Marzo de 2008
Carta 4.
Amados Fieles en nuestro Señor Jesucristo.
¡Felices Pascuas!
Al iniciar la cuaresma, hacíamos notar la compunción de corazón con la cual nos debíamos someter durante dicho tiempo sagrado. Ahora nos alegramos en la Santa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Conforme a nuestras pobres fuerzas, nos hemos dedicado en estos tiempos de oración y penitencia a las pláticas cuaresmales, en los distintos retiros predicados, a los padres de familia, a los varones y a las señoritas.
Hemos podido cerrar el tiempo de cuaresma con nuestro Retiro de Semana Santa. Este retiro estuvo muy concurrido. Gracias a Dios, el presente año asistieron muchos fieles de las afueras de la ciudad. El Jueves Santo tomó lugar la primera Misa Crismal en la Capilla de Cristo Rey. Las Capillas estuvieron totalmente llenas durante las ceremonias. Tan sólo en la Adoración de la Cruz que se llevó a cabo el Viernes Santo se pudieron contar cerca de quinientos fieles que se arrodillaron a besar la cruz, y ni qué decir la ceremonia de la apertura de la gloria en la que muchas personas se acercaron a comulgar.
La alegría llenó nuestros corazones y a la vez se nos dió una gran esperanza al llegar el Domingo de Resurrección. La Iglesia Católica, trocando las figuras en realidad, por institución apostólica, celebra la Inmolación del verdadero Cordero Inmaculado, así como un tránsito de la muerte a la vida, de la derrota del demonio y la liberación del género humano. En efecto, la Misa de este día rebosa alegría desde el principio al fin, se canta en ella un himno muy antiguo (la secuencia), lleno de poesía y que bajo la sencillez de la expresión oculta pensamientos ya sublimes, ya delicados, con los que el Espíritu Santo ilumina al catolicismo, helo aquí el Victimae Paschali laudi:
Póstrate, oh pueblo, y adora a la Víctima pascual;
adora al Cordero que salvó las ovejas
Adora a Cristo que reconcilia a la tierra con el cielo.
Qué maravillosa lucha entre la vida y la muerte.
El autor de la vida muere pero la muerte será vencida,
y el crucificado recobrará la vida
como un vestido que se ha despojado momentáneamente.
¿Qué es lo que viste María? Dinos
¿Qué es lo que viste en el camino?
Vi el sepulcro de Cristo que vive;
vi la gloria de Cristo resucitado;
vi por testigos a los ángeles con sus blanquísimas vestiduras,
que me mostraron el sepulcro vacío y me dijeron: “ya no esta aquí”.
Cristo esperanza mía resucitó, delante de vosotros irá a Galilea.
Sabemos que Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos.
¡Oh Cristo Rey vencedor, ten misericordia de nosotros!
Lo mismo hace el evangelio que refiere con breves palabras la resurrección y la aparición de los ángeles.
La semana de pascua, por su parte, nos recuerda dos cosas: por un lado, en los Evangelios, nos da todas las pruebas de la resurrección de nuestro Señor; y en las epístolas la Iglesia Católica en estos textos no deja de señalar quienes fueron los que mataron a Nuestro Señor, para lo cual citaremos los textos de algunos de estos días:
Día Lunes de Pascua. Epístola: “Levantándose S. Pedro dijo: Vosotros sabéis la Palabra que ha sido hecha por toda la Judea… A Jesús de Nazareth: como Dios lo ungió de Espíritu Santo y de virtud, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos del diablo, porque Dios era con él. Y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos, y de Jerusalén, al cual ellos mataron colgándolo en un leño.”
Día Martes de Pascua. “Levantándose S. Pablo, dijo: Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios… porque los que moraban en Jerusalén y los príncipes de ella, no conocieron a Este ni a las voces de los profetas, que cada sábado se leen, las cumplieron sentenciándole. Y no hallando en él ninguna causa de muerte, pidieron a Pilatos que se le quitase la vida”. El comentarista de las Sagradas Escrituras Scio de San Miguel en nota dice: “cumplieron todo lo que habían escrito de él los profetas, persiguiéndole, desechándole, cargándole de oprobios, y condenándole por último a la más infame muerte.
Día Miércoles de Pascua. “Abriendo su boca S. Pedro dijo: varones Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilatos, juzgando (Pilatos) que se debía librar. Vosotros, empero, negasteis al Santo y al Justo y pedisteis que se os diera un varón homicida, matasteis al autor de la vida a quien Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos…
Aún en estos tiempos de alegría como lo es la pascua católica, la verdad debe ser enseñada tal cual como se encuentra en las Sagradas Escrituras. Muy lejos están de esta verdad los que en su tiempo con Wojtyla y ahora con Ratzinger se empeñan en negar tan clara verdad: que fueron los judíos los que cometieron el deicidio. Ya habíamos señalado la supuesta reforma de la oración del Viernes Santo referente a los pérfidos Judíos, mas no ha parado allí. Citaremos algo que nos llega más de cerca: Sandoval Iñiguez también celebró por primera vez en la historia de la Diócesis de Guadalajara la “Pascua Judía” reuniéndose con representantes de la comunidad hebrea de Guadalajara. Para ser más claros, y que todos entiendan, esta comunidad hebrea es una de tantas comunidades que existen en México y en el mundo que siguen observando la Ley Mosaica, es decir, que no creen que nuestro Señor Jesucristo es el Hijo de Dios, el Mesías prometido, el Ungido. Estos que estuvieron en la reunión son hijos de aquéllos que Mataron a Nuestro Señor. Además Sandoval Iñiguez dijo en su intervención que “se debe crear una nueva era y actuar para que la época que venga sea una época buena y que además estamos obligados a fomentar la propia fe y a respetar la de los demás e incluso a ayudarlos a pesar de las diferencias y contraposiciones ya que es Dios quien juzga el corazón de cada uno”. Sostener esto es negar la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Y por tanto el Dogma de la Santísima Trinidad y todo lo que realizó Nuestro Señor Jesucristo.
Al parecer, todos ellos trabajan con un mismo patrón, es decir, siempre eligen la Semana Santa para seguir crucificando a Nuestro Señor y negar sus dogmas y entregar a las almas en manos del enemigo.
Por eso nuestras súplicas son las mismas de las letanías de todos los santos que se cantan el Sábado Santo:
Ut inimicos Sanctae Ecclesiae humiliare digneris, Te rogamus audi nos.
Oh Señor dígnate humillar a los enemigos de la Santa Iglesia. Te rogamos nos escuches.
Se aprovecha la presente para avisar que la próxima tanda de confirmaciones será en la fiesta de Pentecostés.
Reciban mi bendición apostólica.
+ Luís A. Madrigal M.
Episcopus